Dentro de una Botella

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Diversos estudios concluyen que no existe asociación entre el consumo de refrescos azucarados y el Índice de Masa Corporal

Junto a ellos, investigadores británicos han cuantificado la influencia genética y ambiental sobre el IMC en niños en edad de crecimiento, poniendo de manifiesto una heradabilidad del 77% para la muestra estudiada.

 

Un metanálisis establece que no existe relación entre las bebidas azucaradas y el IMC en niños y adolescentes

 

El trabajo recientemente realizado por investigadores del Center for Food, Nutrition and Agriculture Policy de la Universidad de Maryland, y publicado en la prestigiosa revista de la Asociación Americana de Nutrición "The American Journal of Clinical Nutrition", consistió en determinar si los resultados de investigaciones ya existentes apoyan la hipótesis de que el consumo de bebidas azucaradas está asociado con la ganancia de peso en niños y adolescentes. La conclusión del metanálisis no evidenció asociación entre ambos, siendo la relación cercana a cero. Para el desarrollo de la investigación se emplearon diversos modelos estadísticos y se analizaron diez estudios entre los años 1996 y 2006, en los que participaron niños menores de diecinueve años.

 

Forshee R, Anderson P, Storey M. Sugar-sweetened beverages and body mass index in children and adolescents: a meta-analysis. American Journal Clinic Nutrition 2008;87:1662-71.

 

Análisis de la relación de azúcar y obesidad

 

También en este ámbito, científicos de la Universidad de Otago, pertenecientes a diferentes áreas médicas, analizaron concretamente el consumo de azúcar o sacarosa y su relación con el peso corporal. El trabajo, publicado en "Public Health Nutrition" tenía por objeto investigar la posible relación entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y el consumo de azúcar y grasa en adultos y niños de Nueva Zelanda. Para ello, se realizó un estudio transversal en hogares y colegios del que formaron parte 4.379 adultos (mayores de 15 años) y 3.049 niños (de 5-14 años). Sus resultados muestran cómo los adultos con sobrepeso u obesidad no realizaron un consumo mayor de azúcares o sacarosa que los adultos de peso normal. En cuanto a los más pequeños, los niños obesos consumían cantidades significativamente menores de azúcar que los de peso normal.

 

Parnell W, Wilson N, Alexander D, Wohlers M, Williden M, Mann J, Gray A. Exploring the relationship between sugars and obesity. Public Health Nutrition 2007;11(8):860-66.

 

¿Está el consumo de bebidas azucaradas asociado con el incremento de peso en niños?

 

En esta ocasión, es la revista "Nutrition" quien publica un trabajo realizado por las Universidades de Cambridge y Bristol de Reino Unido, (Estudio longitudinal -Avon Longitudinal Study of Parents and Children, ALSPAC), que da respuesta a esta cuestión. Los investigadores británicos evaluaron y analizaron la dieta y el consumo de bebidas realizado por los más pequeños (bebidas azucaradas, bebidas bajas en energía, zumos de fruta, leche y agua), y su correlación con la masa grasa de una muestra total de 1.203 niños. Las conclusiones de la investigación no evidenciaron una asociación significativa entre el consumo de bebidas azucaradas y la adiposidad de los niños de la muestra, y sugieren que los niños que tienen mayor tendencia a engordar consumen bebidas bajas en calorías como parte de un programa de control de peso ineficaz, ya que el grupo que ingirió bebidas bajas en azúcares tendió a engordar más que el que tomó bebidas no rebajadas.

 

Johnson L, Mander A, Jones L, Emmett P, Jebb S. Is sugar-sweetened beverage consumption associated with increased fatness in children? Nutrition 2007;23:557-63/

 

Evidencias de la influencia genética en la adiposidad de los niños

 

En unos tiempos en los que se habla del aumento de la obesidad pediátrica, investigadores del University College y King`s College de Londres han cuantificado recientemente la influencia genética y ambiental sobre IMC y la adiposidad en niños en etapa de crecimiento. La investigación británica se centra en el análisis de gemelos como medio de diferenciación entre el riesgo heredado y el riesgo de factores exógenos. En total, se ha evaluado el IMC y la circunferencia de la cintura a 5.092 pares de gemelos de entre 8 y 11 años.

 

El estudio pone de manifiesto una heredabilidad del IMC de la muestra del 77%, superior a los resultados con adultos mientras que el efecto ambiente fue muy moderado. También la herencia del IMC fue ligeramente mayor a la de una muestra de niños 4 años de edad y que según la investigación, puede deberse a que los efectos genéticos sobre el IMC aumenten durante la niñez temprana. Los resultados indican asimismo, que la adiposidad en preadolescentes está más influenciada por aspectos hereditarios: La mayor parte del efecto genético sobre la adiposidad abdominal fue debida al IMC, mientras que el 40% se atribuyó a influencias genéticas independientes. Los efectos ambientales también fueron pequeños.

 

Los responsables de la investigación señalan a la familia como parte vital en la prevención de la obesidad infantil, aunque el control de peso a largo plazo requiera una combinación de compromiso individual y esfuerzos de la sociedad, reiterando la necesidad de mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física de forma habitual.

 

Wardle J, Carnell S, Haworth C, Plomin R. Evidence for a strong genetic influence on childhood adiposity despite the force of the obesogenic environment. American Journal Clinic Nutrition 2008;87:398-404.

 

Para más información sobre la ciencia, la seguridad y los beneficios de las bebidas y de sus ingredientes, así como la importancia de la dieta, la nutrición y la actividad física para la salud y el bienestar, puede contactar con el Beverage Institute for Health and Wellnes de The Coca-Cola Company: www.beverageinstitute.org